Las Termoeléctricas de La Higuera son el tema del momento dentro de los círculos ambientalistas de la región, representa a esas problemáticas con un gran potencial comunicacional, una gran construcción, muy tangible, levantado durante un corto tiempo produciendo un daño evidente sobre la zona. La columna de humo la puede ver cualquiera, los barcos entrando con carbón o petróleo también.
Pero qué pasa con otros procesos, mas lentos y sin que se vea directamente su daño? para muestra un ejemplo:
La desembocadura del Rio Elqui es un excelente ejemplo de cómo la lenta desaparición de un ecosistema puede ocurrir sin que la ciudadanía lo note, o incluso, lo promueva. Cuando el Rio Elqui llega a su punto final, la Bahía de Coquimbo, se enfrenta a una extensa planicie donde el agua se estanca hasta encontrar un punto por donde salir al mar. Toda esta agua estancada ha formado las vegas que se ubican entre la ciudad de La Serena y la playa. Un verdadero pantano. (En verde toda la posible extensión original del humedal, en azul los pequeños pedazos que hoy quedan)
Este pantano siempre fue un obstáculo a la expansión urbana, por lo que la llegada de varios inmigrantes italianos por la década del 50 presentó una solución a este conflicto. Estos inmigrantes drenaron las aguas estancadas y habilitaron los terrenos para la agricultura. Asi, parcela por parcela, se le fue quitando terreno a las vegas, algunas zonas quedaron fuera de esta expansión por, supongo, su mayor dificultad de drenaje, zonas como el Estero El Culebrón, Punta Teatinos o las vegas que rodean a la calle Huanhualí.
Una vez solucionado el problema técnico que significó drenar esos terrenos, la expansión agrícola dejó de ser el problema para las vegas, ahora lo es la expansión inmobiliaria y comercial. El estero El Culebrón esta siendo amenazado por instalaciones del tipo comercial, Pta Teatinos tiene como vecino a un campo de golf y ya nadie recuerda que en la Calle Huanhualí, entre El Santo y la Panamericana existían vegas, la imagen de ahora la conforman Centros Comerciales, Supermercados, Servicentros y demases.
Lo poco y nada que queda hoy, cerca del Faro
Cómo estos edificios no se construyeron todos al mismo tiempo (al igual que las parcelas) las vegas fueron desapareciendo de a poco, a espaldas de la ciudadanía, para la cual estos terrenos no era mas que totoras, sapos y zancudos. Quizas qué especies albergaba, yo no lo sé y tampoco sé de alguien quien las haya estudiado mientras todavía existían. Sólo sé que queda un pequeño pedazo todavía esperando por ser secado.
Visión aerea de aquel poco de vega que continua, El Faro en la esquina superior izquerda
El -probablemente- humedal de mayor superficie en el norte chileno fue secado con la complacencia de todos sin siquiera darle oportunidad para decirnos todo lo que poseía. Ese si es un desastre ambiental, lento y sin regreso.





esa guerra eterna entre el Homo respetuosus y el Homo destructivus
¿a cuál favorecerá la evolución?
saludos!