El hecho de que existan muchos seres humanos muriendo de hambre no es culpa de la disponibilidad de comida, tres “Revoluciones Verdes” nos han dejado con una gran cantidad de comida disponible. Pero lo que la ciencia agronómica no ha podido resolver es lo que se hace después de la cosecha, a quién se vende, cómo se vende y qué ruta toma la comida para ir del suelo a la boca. Ciertamente esos cuestionamientos pertenecen a otras ciencias, y son esos cuestionamientos los que están provocando el conflicto.
A los chicos neoliberales de la Universidad de Chicago (la misma de los chicago boys) les dió por investigar qué pasa. Y chocaron con uno de los pocos puntos en los cuales le encuentro toda la razón a Fidel Castro, si existe alguna personificación de satanas, esa sería los intermediarios en el mercado agrícola.
La investigación se hizo sobre los productores de café en Uganda. La gracia del café es que posee un comportamiento muy volatil, sus precios bajan y suben facilmente pero los costos productivos se mantienen mas o menos constantes. La cadena de venta que sigue un grano de café promedio es: el agricultor le vende sus cosecha a un “ddebe boy” (el ddebe es una caja de 20 kg que usan para medir), este debbe boy lleva el producto a un comprador mas grande o a un exportador y el grano de café termina en la tasa de algún consumidor del primer mundo.
Estos ddebe boy son compradores con un caracter esporádico, viajan por todo el país buscando agricultores. Cuando por azares del destino el precio del café aumenta los grandes compradores traspasan la diferencia a sus compradores mas pequeños, pero estos, al contraro de lo que dicta la ética, no traspasan ese aumento a los agricultores. Lo que suele suceder es que la cadena se empieza a llenar de mas ddebe boys los cuales absorben el mayor beneficio, o sea el grano de café pasa por mas manos.
Logicamente esta reacción se sostiene gracias a la absoluta ignorancia del campesino muy bien fertilizada por los ddebe boys.
La existencia de intermediarios agrícolas rompe con la idea de la eficiencia, lo que comienza como una buena idea para unificar a los compradores y los vendedores termina convirtiéndose en una casta parasitaria por ambos lados (tanto consumidores como productores). Todo sostenido por la ignorancia, desidia y principalmente la facilidad de transporte a largas distancias. Hoy día un productor de limones en Pica sabe que se puede conseguir a alguien que le traslade la fruta a Pto. Montt, pero con altos costos de transporte se verá obligado a recurrir al mercado local, potenciando ventas directas.
Me pregunto cuantos ugandeses tomarán café….


Vale la pena aclarar que estamos hablando de un pueblo sin escritura, cuyos mayores avances involucran cerámicas, metalurgia, cesteria y unas notables edificaciones como las que pueden ver en la imagen, el Cañon del Chaco, centro neurálgico de la cultura anazasi.

