Este viernes 13 de junio salió publicada en la revista Science un artículo de los que te dejan sensaciones encontradas. Todos hemos oido hablar del agujero en la capa de ozono, era uno de los grandes conflictos ambientales hasta que paso de moda gracias al calentamiento global. Pero antes que pasase de moda en Montreal se firmó un protocolo para prohibir las emisiones de Clorofluorocarbonados (CFCs), los villanos de turno.
Aquel protocolo es la mejor muestra de que cuando existe voluntad, y tecnología de reemplazo, las buenas intenciones pueden hacerse realidad. El agujero en la capa ha empezado a reducirse en estos años, y para la segunda mitad de este siglo se espera que deje de existir.
Buenas noticias? ni tanto, el agujero ha creado una corriente de viento bajo este, llamada Southern Annular Mode, que ha impedido a los vientos tropicales llegar hasta la Antártica. Una recuperación en la capa de ozono podría debilitar a esta corriente, dejándole el paso libre a los vientos tropicales, aumentando la temperatura sobre el continente blanco.
El estudio que señala este proceso es el primero en involucrar la química atmosférica dentro de los modelos predictivos. Si, todos los modelos anteriores que hablan sobre calentamiento global no han incluido el efecto de la capa de ozono (para que lo piensen dos veces antes de creer a ciegas). Este nuevo modelo trae la respuesta definitiva? claro que no, es mas, no se atreve a dar una conclusión, pues deja la puerta abierta a muchas posibilidades.
Fuente: ScienceMag.



Vale la pena aclarar que estamos hablando de un pueblo sin escritura, cuyos mayores avances involucran cerámicas, metalurgia, cesteria y unas notables edificaciones como las que pueden ver en la imagen, el Cañon del Chaco, centro neurálgico de la cultura anazasi.

